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sábado, 1 de septiembre de 2012

EL GOL SALVADOR DE DALÌ


No es raro que un artista como Dalí excéntrico, y polémico, hubiera escogido el deporte para expresarse. El tema  lo encontró en la esencia del futbol, el gol. Parece apropiado, por lo tanto un repaso de la manera como los caminos del arte y el deporte se han cruzado algunas veces.
Los griegos, en los tiempos antiguos, exaltaron a sus héroes deportivos. Los poetas  cantaron en su honor e inmortalizaron sus hazañas, al igual que los escultores.
En los grandes certámenes deportivos contemporáneos, el mundo del arte  ha vuelto a vincularse a los deportes. Ilustradores, grabadores, publicistas, pintores cartelistas, todos ellos miran con buenos ojos esta  actividad deportiva.
Todos ellos, a través de trabajos trascendentes y  formulas verbales, han enriquecido el patrimonio común del arte del siglo xx. Y el deporte del esférico  no es la primera vez  que brinda alas artistas  ocasión para manifestar su arte.
Hace ya tiempo que por el ¨gol¨ del año, por el que una entidad en el Paraguay, en reñida competencia con el cosmos, el museo de arte de Nueva York, no el equipo de futbol y una pinacoteca de Madrid, llego a ofrecer hasta seis millones de pesetas. No fue un gol de pelé, cruyff o Maradona sino el de… Salvador Dalí.

HISTORIA ROCAMBOLESCA.
La historia  rocambolesca de este ¨tanto¨ daliliano – un óleo que reproduce la materialización de un gol- empezó el día en que un modesto equipo de tercera división  del futbol español de un suburbio barcelonés –el san Andrés-, amaneció sin dinero y sin presidente.
Para remediar la catastrófica situación, un aficionado catalán asumió la difícil presidencia vacante. Había que enjugar el déficit. Ni corto ni perezoso, Félix Romero –el nuevo dirigente- se fue derechito a Dalí y le pidió que pusiera ¨pinceles a la obra¨.
El pintor de que se dice que era hinca acérrimo del San Andrés, no se hizo rogar. Genio del grito –aunque siempre grito del genio-, el artista vio una  posibilidad insólita, una más de hacer hablar de él, aunque ¨fuera bien¨ cómo una vez lo expreso.
    Y así nació el lienzo. Su subasta permitió pagar las deudas del club. Los estamentos deportivos  y artísticos españoles  se movilizaron masivamente en su día, para que el ¨Gol¨ no saliera del país.
Afán publicitario y gustos deportivos del artista  aparte, la pintura deberá al deporte una obra del extravagante y universal Dalí. Como a las gestas de los estadios  debe el arte griego una de las primeras y  más admiradas esculturas atléticas de la historia: el ¨Discóbolo¨ de Mirón.
OTRO APASIONADO DEL FUTBOL
También muy cerca de estos días y en páginas memorables, Henry de montherlant, Albert Camus y jean cocteau, cantaron respectivamente al atletismo, el futbol y el boxeo.
La autoridad de estos grandes escritores del siglo xx tiro por el suelo el viejo mito de la equiparación del deporte a la ignorancia cultural.

O el mito opuesto, aun más antiguo, según el cual el deporte sería un ocio privilegiado de aristócratas
Montherlant replica que aristocrático es efectivamente el deporte, puesto que supone  la selección de los mejores físicamente, quienes poseen además inteligencia y carácter. Pero por eso mismo es también democrático, ya que lo propio de las democracias radica en la promoción de valores, sin parar en mientes la condición social.
El autor de ¨olímpicas¨, libro del cual ha dicho Paul souday  que abrió de par en par  las ventanas de la habitación en que acababa de morir Marcel Proust, y de ¨El Cardenal¨ de España añade ¨El deporte posibilita que el intelectual  y el obrero puedan pasar muchas horas juntos, sin que aparezca el fatídico ¿Qué decirse?, que es la fórmula menos abrupta de la incompatibilidad social.
Cocteau puso su genio  de poeta al servicio del pugilismo, otra vez de un boxeador de color: el panameño Al Brown .Lo arranco de la droga y el alcohol, para llevarlo de nuevo al cuadrilátero. Se lo hizo dejar cuando conquisto la diadema mundial de los ligeros en los años treinta. Poco después moría en Harlem.
De él dijo cocteau que ¨era un poema escrito con tinta negra, un elogio a la fuerza espiritual que triunfa sobre las fuerzas secas¨




Con los versos de un soneto  de inspiración helénica -¨El Corredor¨- enriqueció  el cubano José Martí  de Heredia las letras francesas: ¨Junto con el amor, el deporte constituye el único dialogo posible entre gentes que no hablan el mismo lenguaje. El estadio es el único sitio donde se escuchan todavía gritos de niños, proferidos por adultos. El deporte no consiga tal vez hacerte vivir más, pero si hacerle vivir más joven¨.
Estas frases – estos salmos, mejor- que acuño en parís el instituto nacional francés de deportes, ¿desmerecerían en boca o en la pluma de los célebres escritores citados?


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